Nacionalismo e independencia de Checoslovaquia

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Acerca del nacionalismo y el crepúsculo de Austria (1805-1938)

La Independencia de Checoslovaquia fué hace relativamente poco tiempo. La historia de Austria y la de los países checos, está íntimamente relacionada. Tanto Bohemia como Moravia, fueron patrimonio territorial durante 400 años de los Habsburgo, con su capital en Viena. Su vínculo sólo se rompió en 1918, cuando Checoslovaquia alcanza su tan anhelada independencia.

Ninguno de los países nacidos después de la primera guerra mundial, hubiese existido sin la ideología del nacionalismo que los pensó primero. Fue en efecto, ese y no otro, el tumor terminal que padeció y acabó con la vida del otror vasto Imperio patrimonial de los Habsburgo. Repasemos brevemente esta historia.

Llegada de los nacionalismos

A finales del siglo XVIII, florece en el corazón del Viejo Mundo, un movimiento estético y espiritual. Este encontraba en las más antiguas tradiciones folklóricas y nacionales el más digno objeto de inspiración. Hoy a este movimiento intelectual le denominamos Romanticismo.

Nace en el seno de una Alemania que aún no existía. Su primera expresión fue en la poesía. Himnos, versos y cantos con nostalgia y emoción, clamaron por el regreso del olvidado paganismo de los tiempos arcaicos y heroicos de la barbarie. Allí estarían los gérmenes identitarios más profundos y genuinos de la nación teutona. Anteriores aún al advenimiento del cristianismo que, sin embargo, a la larga sería el responsable de la división, decadencia y extrañamiento de los pueblos germánicos.

El Romanticismo es considerado, ante todo, un estilo nostálgico. Surge como una oposición y crítica al racionalismo. El crecimiento urbano e industrial que ya transformaba radicalmente las relaciones humanas con el ambiente y el entorno.Aparece aquí entonces esta añoranza por el pasado, el amor a la tierra, que más temprano que tarde despertará la conciencia de la existencia trascendental de un suelo patrio. El hogar y cuna del pueblo, usurpado por poderes externos…

El declive del territorio de los Hasburgo

Por aquel entonces el imperio de los Habsburgo con sede en Viena, era la entidad política y territorial más importante de Europa Central. De rasgo autoritario, conservador y católico este estado contenía en su seno millares de poblaciones de múltiples. Diversos orígenes étnicos; austriacos, húngaros, alemanes, polacos, checos, eslovacos, serbios, judíos, italianos, etc. En los albores del siglo victoriano, las guerras napoleónicas pusieron término a la vetusta, rancia y compleja organización denominada aún como el Sacro Imperio Romano Germánico. Amenazó al mismo tiempo con acabar para siempre con las monarquías de Prusia y Austria, pero las posteriores incursiones en Rusia trajeron la catástrofe y caída definitiva de los ejércitos de Bonaparte. Esto fué la salvación, aunque pasajera del antiguo régimen en el mediodía europeo.

Y así, tanto los hechos como las ideas irán creando las bases de un nuevo orden político y social, cuya naturaleza separatista, reivindicaba el derecho de todo pueblo a reclamar y luchar por su autonomía. Se empieza a reclamar entonces la independencia de Checoslovaquia. Este movimiento se encarnó en los hechos, con el éxito de las revoluciones independentistas de América del Sur, que expulsaron de allí después de cinco siglos al vetusto imperio Español y Portugués.

En Europa central las facciones nacionalistas tardarían algunas décadas más en alcanzar su objetivo. La principal víctima en el Viejo Mundo de estos incipientes movimientos intrínsecamente separatistas será el Estado de los Habsburgo.

La primera guerra mundial: Independencia de Checoslovaquia

La unificación italiana y alemana (en la segunda mitad del siglo XIX), era solo el preludio del fin de los Austrias y sus vastas posesiones. El nacimiento de Alemania, bajo la égida de Prusia, su consolidación en el plano militar y político consiguió relegar a la católica Viena a un rol secundario. Al mismo tiempo fue la prueba de un viejo deseo de millones que querían crear un moderno estado germánico poderoso, lejos del influjo decadente de la Iglesia apostólica romana.

Pero el cáncer del nacionalismo, no se acabaría con el nacimiento ni de Alemania ni de Italia, era sólo el comienzo. Existían viviendo en medio de las posesiones de los Habsburgo, muchos pueblos que abogaban todavía por su independencia. Las demandas de estos, serían las que desencadenarían la Gran Guerra en 1914. Un menor de edad, Garvilo Princip, miembro del movimiento subversivo la Mano Negra, conformado por nacionalistas serbios y bosnios, acabaría con la vida del heredero al trono austriaco, Francisco Fernando, en Sarajevo.

La joven y soberbia Alemania de los Hohenzollern, como principal potencia militar de la región se une a los Austrias y a los o turcos otomanos, que también sufrían las rebeliones separatistas de rebeldes griegos rumanos, eslavos etc. Combaten duramente durante cuatro años, pero estas potencias serán derrotadas en noviembre de 1918. Nuevo y brutal golpe otra vez contra los Habsburgo, que serán obligados a abdicar. Austria se desmembraría aún más, aquí llega la independencia de Checoslovaquia y otros nuevos países y repúblicas, Yugoslavia, Hungría, Polonia. La vieja y católica Austria se ve reducida al mínimo, pero lo peor estaba aún por venir.

La segunda guerra mundial.

Tras la llegada de Adolf Hitler a la cancillería alemana en 1933, Austria tenía sus días contados. La necesidad de anexar y garantizar el espacio vital del llamado Tercer Reich, siempre fue un objetivo fundamental para el líder del nacionalsocialismo, cuyo sueño era crear una Gran Alemania pangermánica, orgullosa, poderosa, y unificada bajo su única conducción. Viendo la debilidad del gobierno de su país natal, Austria, azotado por la crisis económica, en la que el autoritarismo predominaba, no fue difícil para que el partido Nazi creciera en las preferencias, aunque su estilo nunca fue el juego de la democracia, al contrario, desde siempre su acción política principal consistió en cometer sistemáticamente sabotajes, asesinatos, secuestros y chantajes políticos de toda clase con el fin de intimidar con mentiras y montajes a la opinión pública y justificar la destrucción de toda institucionalidad establecida.

La creciente inestabilidad política amenazaba en Austria con desatar una guerra civil en Marzo de 1938, clima que posibilitó que las desesperadas autoridades del gobierno aceptarán de mala cara un nuevo gabinete encabezados por nazis, que a las pocos días, y luego de un fraudulento plebiscito popular, organizado, desde luego por el terror que ejercían los servicios de información del régimen nacionalsocialista alemán, decidirá la desaparición definitiva de Austria del mapa en pos de su anexión al Tercer Reich. El destino de Austria fue también el de la joven Checoslovaquia, desintegrada también por Hitler y sus secuaces un año más tarde, marzo de 1939.

Si viajas a Praga y quieres conocer a fondo la historia de Bohemia y Moravia o la historia moderna tras la independencia de Checoslovaquia te recomendamos realizar un Tour histórico por la ciudad.

Por Andrés Vidal Domínguez.

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