¿VAMOS POR UN CAFÉ? ¿DÓNDE?

Aquí en Praga, aunque cueste creerlo, no todo son cervezas y cervecerías, sino que también es afamada por sus interesantes sitios para compartir un buen café. La oferta de esta popular bebida como en toda ciudad es variada, hallamos desde las grandes y populares cadenas multinacionales que sirven curiosamente el café en vasos plásticos y desechables, hasta elegantes salones de comienzos del siglo pasado. Síguenos entonces por esta ruta que nos llevará brevemente a recorrer la ciudad vieja y nueva de la capital checa, en búsquedas de los sitios más emblemáticos e interesantes.

En 1902 se abrió el tan afamado CAFÉ LOUVRE, situado a pocos pasos del Teatro Nacional, que se alza soberbio junto al río Moldava. Este sitio ha tenido el privilegio de recibir en sus sobrias y amplias instalaciones a Franz Kafka, que según dicen solía compartir en este lugar junto a su amigo Albert Einstein.

Otro sitio bastante particular, es el CAFÉ IMPERIAL, ubicado a pocos pasos de la Plaza de la República, que también cumple algo más de cien años de existencia, la decoración de este lugar es excesivamente aparatosa, muy apegado a la moda de aquellos días, donde la consigna del arte por el arte inundaba la imaginación de los artistas y arquitectos. Hasta los servicios del sitio no se libran de esta enfermiza necesidad de decorar hasta el más mínimo detalle.

Lo interesante de cada uno de estos lugares, no bien sean muy elegantes, sus precios son bastante accesibles y pareciera uno transportarse a otras capitales, sí, como la de las luces, Paris, pero con los precios de Praga, he ahí la gracia.

Muy cerca de allí junto a la Torre de la pólvora se halla la Casa Municipal, sitio importante que cuenta además con una sala de exposiciones y con una sala para conciertos de la orquesta filarmónica, que lleva el nombre de un famoso compositor checo decimonónico, Bedrich Smetana. Pero en este palacio de 1912, se encuentra un hermoso café, nuevamente de estilo Art nouveau, conocido también como el estilo de la Belle Époque, justamente porque predominó, al menos en su manifestación arquitectónica, hasta el estallido de la primera guerra mundial en 1914.

El edificio en sí mismo es una maravilla, reflejo del enriquecimiento que trajo consigo los excedentes de las industrias que florecían por toda Bohemia, punta de lanza de la revolución industrial en el viejo mundo.

En sus interiores es posible encontrar trabajos del gran Alfons Mucha, un referente obligatorio de la cultura checa de la primera república.

En este impresionante edificio como decíamos también hay un excelente café, que nos recuerda los días del ocaso austrohúngaro y del nacimiento de la nación checoslovaca en 1918. Aquí también puedes disfrutar de la música, pues habitualmente hay un hombre tocando un hermoso piano de cola, a veces acompañado por otros músicos que tocan el bajo o la flauta traversa.

Si cruzamos por la Torre de la pólvora y entramos a la Ciudad Vieja, bajando por la calle Celetna, hallaremos otro curioso sitio para deleitarse con esta bebida. Nos referimos al CAFÉ ORIENTAL. Aquí no es el modernismo el estilo que caracteriza sus interiores, no, sino que aquí hallamos otra corriente artística perteneciente a los movimientos de vanguardia de comienzo del siglo XX, a saber: el cubismo.

En efecto el mismo edificio posee un estilo cubista, pocas ciudades en el mundo, poseen tantos ejemplos arquitectónicos de esta clase, pues el cubismo ante todo tuvo mayor difusión en la pintura, teniendo en Kandinsky, su más elevado ejemplo y cultor.

Nos hemos detenido un poco en esto, puesto que en este lugar hay un museo justamente dedicado al arte cubista, en la que es posible ver desde candelabros hasta juegos de tasas cubistas.

El cubismo básicamente se inspira en las intuiciones geométricas elementales, como son los triángulos, círculos, cuadrados, rectángulos etc. A partir de ellas, su arte consiste en la composición, o bien de organizar sus posibilidades de manera ingeniosa y estética, y es que aquí hasta los azucareros son cubistas.

Y es que en Praga el arte y el café alcanza para todos, en este recorrido empezamos caminando por la avenida nacional (narodni trida) y prácticamente seguimos por ella hasta que cambia su nombre por la calle “del foso” (Na prikope), y siempre por esta misma arteria seguimos hasta que adopta un gran nombre, a saber: Revolución (revolucni).

Y estas son las 4 opciones que podemos ofrecer por hoy, aunque quizás alguno de vosotros nos diga, no existe algún lugar más sencillo, menos aparatoso y por lo mismo más cálido y hogareño. Y desde luego, en Praga existen cafeterías para toda clase de gustos, sin duda, los hay menos pretensiosos, pero que conservan plenamente aquel aire bohemio tan propio de esos callejones locos de la antigua Praga. A modo de ejemplo, la cafetería literaria Retezova, situada a pasos del puente de Carlos.

Como suele pasar cuando compartimos una tazita de café, la bebida pasa a segundo plano y comenzamos a desvariar y mezclar asuntos de toda naturaleza como lo hemos hecho en esta breve exposición. Así pues, vemos que esta gloriosa planta – cuyas semillas tostadas nos acompañan con su aroma y sabor lealmente todos los días- también tienen un sitio privilegiado y especial en nuestra ciudad. Y entonces, ¿Ahora adónde nos vamos?

 

 

 

Por Andrés Vidal Domínguez