PUENTE DE CARLOS Y EL 14 DE FEBRERO

Andrés Vidal Domínguez

¿Habrá algo más sublime que pasear de la mano junto a la enamorada sobre el puente de Carlos un 14 de febrero? Porque si de panoramas románticos se trata el encanto de los paisajes que sobre éste se vislumbran, incita el deleite y la holgura de espíritu, placer tan genuino y propio en la pasión de los amantes. Cruzando toda su extensión puedes contemplar, por ejemplo, las cúpulas de la ciudad vieja, asimismo el imponente Castillo de Praga, además del portal gótico majestuoso que nos lleva al bello barrio de la ciudad pequeña.

 

El puente de Carlos, no solo atraviesa el lecho del río Moldava, sino que también pasa por sobre la pintoresca Isla de Kampa, área verde y residencial, que está separada de la tierra firme por un estrecho y simpático canal, llamado la pequeña Venecia. Los pequeñitos puentes circundantes son el sitio escogido por los enamorados de0todo el mundo para que dejar un candado para consagrar y atestiguar el vínculo amoroso.

El puente de Carlos es el símbolo de la ciudad de Praga, puente que tiene más de 700 años de existencia, y que ha resistido guerras religiosas, invasiones extranjeras, muchas inundaciones…. hasta hace pocos años (1989) tranvías y automóviles pasaban sobre éste, y cómo no, cuántas declaraciones, confesiones, besos y caricias se han dado durante siglos los amantes en este lugar único y privilegiado del mundo.

Actualmente el puente de Carlos es un paseo exclusivamente peatonal, como si estuviese pensado para el idilio de los enamorados, y es que nada hay como detenerse a contemplar el movimiento calmo de las aguas del Moldava, las pequeñas embarcaciones, las estatuas, pero para qué enumerar las cosas que en realidad, ante todo, hay que disfrutarlas estando ahí presente …… y es que Praga pareciera como si hubiese sido creada para festejar el 14 de febrero