EL GÓTICO EN BOHEMIA: características generales del estilo y ejemplos del mismo.

(Iglesia de nuestra Señora del Tyn, 1356-1511, Plaza de la ciudad Vieja de Praga)

No es esta la primera ni la última ocasión en que nos detenemos a comentar aquí la riqueza arquitectónica de nuestra ciudad, pues en una de las más antiguas entradas de este blog, en efecto, hemos ofrecido un breve sumario del valioso, variado y milenario patrimonio estilístico que es posible reconocer en Praga a través de sus edificios, pero entre ellos por lo general los que suelen más asombrar a los visitantes es el gótico, tanto por sus monumentalidad como por sus interesantes y asombrosas características distintivas.
Digamos que este comenzó a ser utilizado en los países checos a finales del siglo XIII, y su uso se consolidó y difundió especialmente durante todo el siglo XIV, siendo la moda predominante en lo que respecta a las construcciones tanto civiles como religiosas hasta fines del siglo XV. El gótico es reflejo de una época de prosperidad en el reino de Bohemia, la época de las explotaciones mineras de la plata en Kutna Hora, ciudad situada a una hora de Praga, cuya prosperidad permitió levantar monumentos tan impresionantes como la fastuosa catedral de Santa Bárbara, consagrada a la santa patrona de los mineros. Sus obras comenzaron en 1390.

Y cómo no, el símbolo de la arquitectura gótica en Praga, alcanza quizás su expresión más impresionante en la catedral arzobispal de San Vito, cuyo principal precursor fue el afamado rey Carlos IV, que ordenó su construcción en 1344,

Ahora, en este último monumento es posible hallar la presencia de otros estilos posteriores, fíjense en las cúpulas verdes del campanario principal, pues ellas distan mucho de ser un ejemplo de la arquitectura gótica, sino que aquí estamos ante la presencia de un añadido, o mejor dicho, de un injerto más cercanos al estilo barroco que recién comenzó a predominar en la ciudad después de la guerra de los 30 años (1618-1648). La razón de este eclecticismo arquitectónico, radica en que la mayoría de estos monumentos tardaron en terminarse cientos de años, siendo por lo mismo las construcciones víctimas y objeto de reformas y restauraciones en lo que respecta a sus planos y terminaciones, conforme a nuevos gustos, nuevas modas, nuevos ideales arquitectónicos. Pero para reconocer qué corresponde al gótico y qué no, es menester identificar algunos de sus rasgos propios y distintivos de este estilo. Empecemos.
Bien, una manera para empezar a familiarizarse con este el gótico, es tener noción de lo que se denomina el arco ojival o arco de medio punto, a manera de ejemplo,

Por lo general, es fácil reconocerlo en las ventanas y en las puertas de los edificios, aunque también es posible reconocer el arco ojival en el estilo mismo de las naves centrales internas de estas construcciones, como por ejemplo se puede constatar en la siguiente imagen, pues aquí el cielo y el abovedado se unen desde ambos extremos en el centro en un arco de medio punto,

Pero el arco ojival dista por mucho en ser el único rasgo distintivo del gótico, pues existe otro elemento de fácil distinción, muy sencillo de reconocer especialmente en las Iglesias, desde su exterior, a saber; el arbotante.

Esta fotografía corresponde a los arbotantes de la catedral de San Vito. En palabras simples podríamos decir que con sostenes que, construidos sobre los contrafuertes, permiten sostener la alta y amplia nave central de la catedral. Los arquitectos del renacimiento, estilo muy en voga durante el siglo XVI, se reían maliciosamente de los viejos arquitectos del gótico, ya que al parecer estos constructores del bajo medioevo desconocían casi totalmente las leyes básicas de la ingeniera. Pues eran incapaces de sostener grandes edificios por sus propios cimientos, y debían recurrir a una serie de “andamios” o bien, “arbotantes”, que rodeaban todo el perímetro de la nave central, disponiendo unos junto al otro, separados pocos metros, pues sin ellos las altas murallas no soportarían su propio peso e irremediablemente se caerían. La siguiente imagen nos puede servir de gran utilidad para reflejar la función de cada elemento de este tipo de construcciones.

Es un dato interesante, pues efectivamente el arbotante puede ser considerado como un andamio o sostén externo que, en efecto, permite sostener la nave central. Esta última imagen, nos permite ver más o menos el rol que juega este elemento. Ahora, como los arbotantes rodean toda la construcción, pasa que el perímetro o el área del edificio se hace todavía mayor, pues estos sostenes implican que la construcción se haga más ancha varios metros, y con el fin de no desaprovechar ese espacio, los maestros del gótico lo que hacían fue poner cielos bajos entre los contrafuertes y los arbotantes, como se ve en el plano (ver naves laterales), y por lo mismo se conseguía de esta manera ampliar el espacio interior del edificio, generándose entre cada muro de los contrafuerte, entre cada uno de los arbotantes dispuesto, se generaban espacios independientes y pequeños, que si lo vemos desde el interior, en este caso de las iglesias, son denominadas capillas, rasgo esencial de las catedrales góticas.

Lo que en la imagen del plano de la iglesia gótica salía nombrado como nave lateral, desde su definición desde el interior, y en el contexto de la ideología religiosa, le llamamos capillas. Cada muro, pilar o sostén, o bien contrafuerte, divide una capilla o nave lateral de otra. Pues, la catedral de San Vito de Praga llega a tener hasta 19 capillas que rodean toda la iglesia, por lo mismo el altar no puede ni se pone jamás en una catedral de estas características al final de la nave central, sino que siempre más bien al centro, pues tras éste se hallan más capillas. Originalmente, la capilla sería usada para conservar reliquias de mártires cristianos, pero con los años se fueron depositando en ellas restos de familias prominentes de la alta aristocracia, o bien restos de monarcas u otras grandes e importantes personalidades.
Los arbotantes y las capillas son rasgos del gótico que encontramos especialmente en los monumentos religiosos. Pero el gótico lejos está de ser un estilo exclusivamente sacro, pues existen innumerables ejemplos del gótico civil o profano. Veamos algunos en ejemplo en nuestra Praga y en el país checo. En la plaza de la ciudad vieja encontramos el increíble Viejo Ayuntamiento, del año 1338,

Este edificio, si se fijan, no se sostiene gracias a los arbotantes, sino que bastan con fuertes y anchos contrafuerte que es posible reconocerlos en la base de esta edificación. El contrafuerte, antiguamente de piedra, hoy ya no son utilizados, pues el acero y las vigas de metal cumplen su función completamente. Otro ejemplo de barroco es el mismo Puente de Carlos, de 1357

Y en Kutna Hora, es posible encontrar hasta una fuente de agua de estilo gótico, en este caso más tardío, pues data de la segunda mitad del siglo XV, reflejo de la bonanza de la plata,

Asimismo, es posible encontrar viviendas, de familias de la alta burguesía minera de la ciudad, también de este magnifico estilo,

Pero el gótico no fue un estilo que solamente se utilizó durante los siglos de la baja edad media (siglo XIII, XIV, XV), sino que también mucho más tarde vivirá su propio resurgimiento, a finales del siglo XIX. En este entonces ya no le llamamos gótico, sino que neogótico, y ejemplos de éste tenemos, entre muchos, la iglesia de Santa Ludmila, situada en la residencial y hermosa Plaza de la Paz (Namesti Miru), que data de 1882.

Las razones de este resurgimiento decimonónico del gótico, no se halla solamente en la hermosura propia de este estilo, pues ante todo son ideológicas, pues el país checo por aquella época buscaba reencontrarse con sus propias raíces nacionales, pues todavía padecía la ocupación austriaca, que venía íntimamente ligada a la imposición de la cultura católica de la Contrarreforma cuyo estilo y lenguaje por excelencia fue el barroco. Para estos arquitectos, el gótico constituía un estilo nacional, anterior a los horrores de las guerras de religión que azotaron durante siglos a los checos, pues rememoraban y remitían a los días de glorias del antiguo reino de Bohemia, cuyo esplendor máximo se experimentó con el mandato del famoso rey Carlos IV (1316-1379), que según dicen nació justamente en una mansión gótica situada en la plaza de la ciudad vieja, en la famosa casa de la Campana de Piedra, cuya fecha de construcción algunos datan de finales del siglo XIII.

De los aspectos ideológicos y aun políticos que determinan los estilos de los monumentos en las diferentes etapas históricas, podríamos detenernos largo rato, pero no es esta nuestra intención aquí. Por hoy, pienso que podemos darnos por satisfechos, próximamente, con seguridad volveremos a tocar temas referentes a otros estilos arquitectónicos que abundan no sólo en Praga, sino que en todo el país checo en general, y en la medida que establezcamos la relación en la línea histórica entre cada estilo, cada moda urbana, comprenderemos mejor lo que subyace detrás de cada uno de ellos, pues la arquitectura, en sí refleja las convicciones profundas de los pueblos en cada instante y episodio histórico que experimentan, son verdaderas fuentes y testimonios vivos del acontecer que adopta el espíritu humano a lo largo de los siglos.

Andrés Vidal Domínguez, Praga, Vrsovice, septiembre, 2016.