VIENA: Un Imperio, una familia, una capital del mundo occidental.

 

(la catedral gótica de San Esteban)

 Sabemos bien que muchos de ustedes cuando nos visitan lo hacen dentro del contexto de un largo viaje, y que Praga es solo una de las tantas ciudades que van a visitar en el corazón del viejo mundo. En efecto, varios aprovechan de visitar ciudades cercanas como Budapest (Hungría) o Berlín (Alemania), pero otros tantos también tienen entre sus planes la capital austriaca y con frecuencia nos preguntan; “qué tal Viena, voy yendo para allí mañana, qué puedo hacer, qué me recomiendas visitar…”, y bueno para ellos y ellas está dedicada la siguiente entrada.

Praga, Budapest y Viena, pertenecieron durante siglos al patrimonio territorial de la casa de los Habsburgo, cuya sede y corte estuvo casi sin interrupciones en esta última. He ahí entonces el carácter señorial, imperial y monumental que nos enseña esta ciudad impresionante que oculta entre sus monumentos una rica, bella y fascinante historia.

Nuestro recorrido empieza con la visita del famoso Palacio Belvedere, de fines del siglo XVII, construido en estilo barroco.

Sería Eugenio de Saboya (1663-1736) quien ordenara la construcción de este espléndido palacio. De origen italo-francés, era miembro de la corte del rey francés Luís XIV, sin embargo, desairado por éste decidió alejarse de su tierra natal, para mudarse primero a Bavaria en búsqueda, ante todo, de glorias militares. Por aquellos días (1683), Viena se encontraba sitiada por los otomanos, el poderoso imperio turco, que se extendía desde el Asia menor hasta Hungría y que amenazaba con acabar para siempre con la cristiandad en el corazón de Europa.

Eugenio de Saboya se puso al servicio del emperador del Sacro Imperio Romano, Leopoldo I, y gracias a su genio militar no solamente levantaron el cerco de la capital, sino que además lograron expulsar al invasor de toda Hungría recuperando Budapest, aún Belgrado y otras ciudades situadas en los Balcanes. Su memoria en Austria es eterna, su estatua de bronce luce en el centro de Viena, en la plaza de los héroes.

4

Sus méritos le valieron reconocimientos y riquezas y con ellas levantó el palacio Belvedere que actualmente en sus interiores posee una riquísima colección de arte en las que es posible contemplar, entre otras cosas, obras originales del pintor austriaco de finales del siglo XIX, cumbre del modernismo o del arte de secesión, Gustav Klimt. Allí, en efecto, se halla el famoso cuadro “Los amantes, el beso”;

Belvedere, viene de dos palabras italianas que quieren decir, “bella vista” (bele-videre), y es que el edificio está situado sobre una pequeña loma, circundada por hermosas fuentes y jardines que contemplan el corazón de Viena desde sus balcones y pórticos. Desde allí justamente inmortalizó la capital austriaca el famoso pintor italiano del siglo XVIII Canaletto;

(Viena vista desde la entrada del palacio Belvedere)

 

Con algunos cambios, sin duda, hoy podemos decir que la vista es casi la misma que se tenía en el siglo XVIII:

 

Viena es una ciudad que tiene alrededor de 2000 mil años de antigüedad, según se dice fue fundada por los romanos, cuyo imperio terminaba justamente en las riberas del caudaloso río Danubio, que nace en las cumbres alemanas meridionales, de la zona de la Selva Negra y que tras un largo recorrido de miles de kilómetros entrega sus aguas al mar en el Mar Negro, en la actual Rumania.

Y aunque el río atraviesa la capital austriaca en varios brazos, su nombre se debe curiosamente a un pequeño afluente del Danubio, llamado río Viena, quién diría que siglos más tarde se convertiría en la ciudad más importante e imponente del corazón de Europa, sede de unas las familias más poderosas del mundo, a saber; Los Habsburgos, cuyas posesiones estaban en todos los continentes.

Esta familia reinó desde el siglo XIII hasta el siglo XX, y su corte imperial y residencias tanto de invierno como de verano se hallaban en la actual capital austriaca, y ambas son posibles de visitar. El primero de ellos, más conocido como Palacio Hofburg se halla en el corazón de la ciudad, y entre muchos usos, actualmente se halla la sede del gobierno allí:

Mientras que la residencia de verano, la hallamos más bien a la periferia de la ciudad, puesto que además servía como coto de caza para la nobleza y familia real, y son los bosques y lomas aledañas las que le otorgan el ambiente de recreo y distensión al famoso Palacio Schonbrunn.

Allí pasaban la temporada estival la monarquía, la servidumbre alcanzaba alrededor de 2000mil personas, y sus interiores aún conservan el aspecto barroco de la época en que vivía allí María Teresa de Austria (1717-1780) junto a su marido Francisco de Lorena y sus más de diez hijos. Para que se hagan una idea del estilo de la vida cortesana de aquella época, he aquí el salón de baile del palacio:

Por si les interesa el alquiler del lugar así vacío como lo ven es de 10 mil euros la noche. Pero continuemos, otro monumento importante es la Ópera Estatal de Viena, construida durante el reinado de Francisco José I, a mediados de siglo XIX.

Viena es la capital de la música docta del mundo, en ella nació por ejemplo Franz Shubert (1797-1828), gran maestro de la generación romántica, a continuación un fragmento de la película Barry Lyndon, acompañada por “la Sarabanda”, trío de cuerdas compuesto por el maestro vienés,

Prácticamente todos los grandes genios de la música, desde Vivaldi, Mozart, Beethoven, hasta los más grandes exponentes de la Ópera, como Verdi, Wagner, Mendelsshon, Verdi, Puccini hasta los intérpretes contemporáneos, entiéndase Carrera, Plácido Domingo, Pavarotti, han pasado y se han dado cita en el que según se dice es la sala más prestigiosa del planeta.

Lamentablemente el edificio sufrió graves daños tras las bombas de la segunda guerra mundial, en efecto fue reinaugurado en 1955, y su aspecto no es el mismo, aunque algunas salas se han tratado de reconstruir conforme al original. Aun así, esto no quita la memoria de varias anécdotas que encierra este impresionante palacio, a modo de ejemplo, allí no fue otro sino Gustav Mahler (1860-1911), director de orquesta y compositor que dictaminó la prohibición de ingresar a la sala principal después de comenzado el acto, algo que hoy nos parece normal y lógico, sin embargo, en aquella época fue una verdadera reforma que molestó e incomodó a una parte importante que asistía a los auditorios. Es que la opera era un espacio fundamental para la vida social, y los fanfarrones arribistas y parlanchines de siempre no tomaron con agrado este tipo de medidas, y se paseaban murmurando por los pasillos, “vaya tela, y de qué va este tío”, entre otros alardes, en alusión a la decisión del joven director nacido en Bohemia en el seno de una familia de origen judío.

13

Y si te fastidia un poco la solemnidad de la cultura clásica o barroca, Viena no por eso te decepcionará, sino por el contrario, puesto que también es escenario de nuevas propuestas en todo ámbito, por supuesto que en el arquitectónico también, pues allí pueden presenciarse las hermosas fachadas de 1986, diseñadas por el artista F Hundertwasser, que nos transmiten alegría, movimiento y entusiasmo, y además ofrece una mezcla exótica que se sirve tanto del concreto como de enredaderas, árboles y plantas, dándole mayor originalidad y belleza a las construcciones.

Personalmente esta es una de las visitas específicas de la ciudad más recomendables, en sus plantas bajas hay diversas atracciones desde tiendas con souvenirs, cafés, hasta exposiciones de arte moderno y contemporáneo entre otras cosas ¿Y qué más? ¡Mucho más! Hablar de Viena nos remite a todos los ámbitos de la actividad humana, y es que también a comienzos de siglo pasado esta ciudad fue cuna del nacimiento de una escuela que hoy denominamos psicoanálisis, pues no fue sino allí donde otro muchacho de origen checo-judío, pero ahora de Moravia, llamado Sigmund Freud revolucionó la psicología y el pensamiento en general, asimismo, también allí aparecería L Wittgenstein, considerado uno de los más importantes filósofos del siglo XX, y así vamos sumando….

Podríamos pasar horas y horas y ampliar esta exposición largamente del legado inmortal de Viena a la humanidad…… Ahora si me preguntan, si la recomiendo para ser visitada ¿Qué piensas tú?

Andrés Vidal Domínguez, Praga, mayo, 2016

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *