NOCTURNOS DE PRAGA

Andrés Vidal Domínguez

Muchos son los que han confesado preferir la belleza de Praga mientras impera el manto negro de la noche sobre ella. Y aunque no soy de esa opinión – pues para mí no hay nada como la luz del sol a cielo descubierto – hay que reconocer que es imposible permanecer indiferente ante la singularidad de sus nocturnos. Y es que caminar por la ciudad a oscuras, es verdaderamente cautivante, es como estar en medio de una obra teatral, cuya escenografía son sus edificios, palacios y catedrales, la iluminación dispuesta en cada una de ellas desnuda sus siluetas, ocultando y cobijando el mundo misterioso rincones, esquinas y pasajes. Pero en este teatro no somos nosotros los espectadores pasivos que observan la acción desde las butacas, o bien desde los palcos, no, al contrario, somos los protagonistas de esta historia, y aún más, artífices de su libreto que nunca está definido, sino presto a la modificación de nuestro arbitrio.

Sus callejones medievales, todavía intactos, nos interpelan de muchas maneras, a veces son semejantes a los lechos de los ríos, en los que circulan nuestras expectativas, sus curvas son como los meandros del Moldava cuya corriente arrastra plácidamente nuestros deseos, nuestro destino. La oscuridad de estos pasillos, parecieran esconder un profundo misterio… un laberinto cuya salida aún desconocemos… mas, toda vez es la belleza de sus distintos nocturnos, disposición estética trascendental que predispone nuestros ánimos, que casi siempre traen consigo un ligero e inocente entusiasmo.

Ahora bien, por más apresurados que andemos, cómo no detenerse algún instante ante la majestuosidad de sus principales monumentos cubiertos por la blanca luz que intensifica su silueta resaltando la armonía arquitectónica pintada por el cariz de sus colores, llenos de memoria y vivencias sublimes…. y así también cuando se ha ido el sol, el Puente de Carlos muchas veces se queda a oscuras con el fin mostrar el resplandecer de los alrededores, como el del Castillo de Praga, por ejemplo, el más grande del mundo….

Y qué más palabras podemos añadir, solamente engrosaríamos con materia semejante esta breve descripción. En esta oportunidad nada más referimos a los aspectos exteriores que luce la ciudad durante la noche, nada dijimos, por ejemplo, de su faceta en lo que a la diversión respecta, sí, sus fiestas, sus espectáculos, que son muchos y todos los días del año…… pero no se preocupen, siguiendo el curso de este blog, seguro que se enterarán de eso y mucho más

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