Franz Kafka y Praga

Por Andrés Vidal

 

Praga fue la cuna y el hogar del escritor más influyente e importante del siglo XX, Franz Kafka. Aquí no pretendemos profundizar, en su obra literaria -eso lo dejaremos para una próxima entrada de nuestro blog- sino que simplemente vamos a dar un paseo por la ciudad para identificar los sitios que cobijaron momentos importantes de su vida. También nuestra intención es reconocer otros hitos asociados a la figura de nuestro querido escritor, que han ido apareciendo en los últimos años. Sin más, empecemos.

El 3 de julio de 1883 nace Franz Kafka en el seno de una familia de origen judío. Su casa natal se encuentra situada a pocos pasos de la plaza de la Ciudad Vieja. Actualmente en el susodicho edificio funciona una galería de arte para exposiciones temporales.

   

(Esta es la placa puesta sobre la fachada de la casa que le vio nacer)

Ahora, lamentablemente poco y nada nos queda del patrimonio material de la familia de los Kafka, y es que fueron víctimas, debido a su condición de judíos, del Holocausto durante la segunda Guerra Mundial (1939-1945). Sus hermanas menores, a modo de ejemplo, fueron deportadas al gueto de Terezin y posteriormente al campo de exterminio de Auschwitz, lugar donde perecieron. Todos los bienes de la familia fueron confiscados sistemáticamente por las autoridades nazis, y desde entonces se hallan desaparecidos. Acerca de la historia de la familia recomendamos la lectura de la siguiente crónica:

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/08/07/actualidad/1438984147_055362.html

Continuando con nuestro recorrido, sabemos que el genio literario vivió cuando era pequeño, en la llamada Casa del Minuto, que se halla muy cerca del Reloj Astronómico de Praga.

(Hoy la fachada ha sido restaurada y reluce un esgrafiado renacentista. Allí se representan un sinnúmero de motivos tanto grecolatinos como judeocristianos, incluyendo curiosas leyendas checas)

Su educación la cursó en el Kinský Palace, considerado hoy en día, un monumento nacional, situado en el corazón de la antigua Praga. Allí funcionaba el Gimnasio Alemán, la escuela más prestigiosa de la ciudad a finales del siglo XIX. Allí establecería un vínculo lingüístico fundamental con la lengua germana, y es que no sería otra sino ésta, la que usaría para escribir la totalidad de su obra literaria.

(En este palacio de estilo rococó, no sólo funcionó de escuela, sino que también el padre del escritor Herman Kafka, tenía una tienda situada en la primera planta del edificio)

Y aunque la genuina inclinación del joven Franz, era continuar con los estudios superiores de Germanística, para no defraudar las expectativas de su padre, se inscribió en la escuela de Derecho de la Universidad Carolina de Praga, ubicada en el actual barrio de Josefov, antiguo gueto judío de Praga.

(Facultad de Derecho situada junto al río Moldava)

El texto más afamado de Franz Kafka, lleva por nombre la Metamorfosis, relato breve que dio a luz en 1912. La historia nos cuenta cómo Gregorio Samsa, después de una noche de incómodo sueño despierta convertido en un horrible bicho. La repulsión que provocó la susodicha transformación en su familia (padre, madre y hermana) fue tanta que mantuvieron al monstruo, bajo un insoportable encierro en su cuarto, impidiéndole salir de allí. Sin embargo, en una ocasión el bicho invadió imprevistamente el espacio común del hogar durante una cena familiar. El enfado del padre fue tan grande al darse cuenta de esta asquerosa intromisión, que cogió una manzana y se la tiró a manera de proyectil cayendo violentamente sobre el caparazón del insecto. Allí quedaría el fruto incrustado sobre su lomo, lo que traería consecuencias terribles para la salud de éste, y es que con el tiempo la manzana se pudriría en el interior del bicho, generando una gangrena en el cuerpo de Gregorio, provocándole la muerte irremediablemente.

La metamorfosis fue la primera obra de Kafka que fue posible leerla en español, dicen que la traducción fue obra del gran escritor argentino Jorge Luís Borges, hecha por encargo de la editorial Losada en 1938.

Hoy en día el afamado artista checo David Černý, ha rendido un homenaje al escritor en Praga, montando una interesante instalación llamada Metalmorfosis. Esta obra de grandes dimensiones se encuentra en la céntrica estación del metro B (línea amarilla) Národní Třída, Ciudad Nueva de Praga.

(La cabeza del escritor está conformada por muchos pliegues metálicos, que giran y se mueven deformando o “transformando” el semblante del artista.)

Este mismo afamado y excéntrico artista checo, llamado David Černý, en efecto, ha instalado también una curiosa y polémica “fuente”, en el patio del actual museo de Franz Kafka situado en Mala Strana, junto al puente de Carlos.

(Los dos meones orinan sobre la silueta de la ya disuelta Checoslovaquia, de fondo vemos el museo dedicado a la memoria de nuestro escritor)

 

El invierno de 1916 y 1917, Franz Kafka, lo pasó en una pequeña vivienda situada al interior del Castillo de Praga, precisamente la encontramos en el hermoso callejón del oro, del cual se dice que fue hogar de alquimistas y orfebres durante la época del renacimiento.

(Compartió la casa celeste, número 22, junto a su hermana Ottla)

Por desgracia nuestro gran escritor nos abandonó a corta edad. A los 41 años, en junio de 1924, perece por causa de una terrible tuberculosis. Sus restos descansan, junto a otros miembros de su familia, en el Nuevo Cementerio Judío, ubicado en el bohemio sector praguense de Žižkov.

En el año 2003, conmemorando el 120 aniversario de su nacimiento apareció en los límites del barrio judío de Praga, un interesante monumento a su memoria. Jaroslav Rona, fue el escultor de esta escultura hecha en bronce. A los pies hay un mosaico de piedra negra que forma la silueta de una cucaracha, pisoteada por un traje sin manos y sin cabeza, y sobre éste, Franz Kafka pareciera dominar la escena apuntando con su índice hacia el frente.

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(La estatua se halla a metros de la entrada de la Sinagoga Española)

Existen varias interpretaciones para entender el mensaje que transmite esta curiosa escultura, aunque se dice que está inspirada en un texto de Franz Kafka del año 1903, llamado “Descripción de una lucha”, algunos sugieren que el traje, representa la controversial figura del padre del escritor que se desempañaba como sastre y vendedor de vestuario. En fin, los rasgos surrealistas de la susodicha instalación permiten un sinfín de especulaciones.

Los sitios asociados con la biografía y obra del escritor no son únicamente los hasta aquí señalados, pero francamente es muy poco lo que queda de su legado material, por las razones que ya hemos aludido, y aún gran parte de su legado literario estuvo a punto de desaparecer para siempre, puesto que la última voluntad de Kafka fue la eliminación de todos sus manuscritos, y es que el 90% de su trabajo estaba todavía inédito en el momento previo a su muerte. Sin embargo, Max Brod, amigo y confidente del autor, decidió no obedecer el deseo del moribundo, y tras su deceso se encomendó en el rescate, edición y posterior publicación de las obras Completas de Franz Kafka.

Hemos llegado al fin de esta breve ruta kafkiana, aunque no lo crean hemos recorrido todo el casco histórico praguense; estuvimos en la plaza de la ciudad Vieja, circulamos por importantes sectores de la ciudad Nueva y del Barrio Judío, y también atravesamos al otro lado del río Moldava para adentrarnos en la hermosa Mala Strana, y subimos también al Castillo de Praga, y es que toda la ciudad fue testigo de la vida de Franz Kafka, y por supuesto cada uno de estos rincones sirvió de inspiración para la composición de su inmortal obra, preciado patrimonio de la humanidad, y de las Letras universales, que para muchos es la forma más elevada y sublime del arte.

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